TU CASITA BLANCA
De retorno a mi ciudad
al rincón de mis nostalgias
a tu casita blanca,
a las dormidas callejuelas
en donde escucho tu voz
y tus palabras como chasquidos
de ortigas que suenan mi cuerpo
y mi alma.
Te miro a través de los cristales
rotos de tu casita blanca,
miro tu figura de viento
pero no puedo abrazarte,
y te presiento
en la fría penumbra de la amanecida,
siento que te deslizas
como serpiente dañina
sobre mi pecho desnudo,
en ronquidos asmáticos
y me dejas siempre esperando otra mañana
Retorno a la tierra, a mi tierra
y tengo miedo de encontrar las
miradas fugaces y acusadoras;
Tengo miedo de encontrarme
con hombres calavéricos,
niños con suspiros cortos
y barriguitas hinchadas,
y con tu casita blanca bombardeada.
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