Dejé de Soñar
Hoy cuatro de junio
dejé de soñar
Hoy confieso no poder soñar,
aunque lea diarios,
en páginas blancas
esas blancas páginas
que hablan de ti.
Hoy cuatro de junio
dejé de soñar, me dormí
en tus brazos,
me embriagué de amor.
Me fuí con el viento
que azota al pasar
cargando en mis brazos
un cuerpo divino,
cada vez mi amiga
que yo brindo un vino,
un cuerpo divino
aroma salvaje
me traen los vientos,
los vientos andinos.
Mientras yo acaricio
tu desnudo cuerpo
matando mi alma en sueños
del alba.
Desde que te fuiste
aquella mañana
despierto en silencio,
no estás a mi lado
y seguro hoy día
tú me has olvidado.
Hoy cuatro de junio
enhebro las horas
y despierto llamándote,
sin ruido en mis labios
hoy no puedo hablarte.
Soñar no es pecado,
te abraze despacio,
me apoyé a tu cuerpo,
te miré a los ojos
te besé en los labios
pero hoy presiento
que ya no eres mía
yo te hable al oído,
susurré despacio
gritando tu nombre
un grito hacia adentro
muy adentro de mi alma,
fue ruido de truenos
grabando una frase
en tu cuerpo moreno,
DE VERDAD TE AMO
ESTO ES LO MAS CIERTO
La noche se acerca
ya es tarde amiga
culparse así misma
no vale la pena
si todo está dicho
y escrito en la arena.
Hoy cuatro de junio
te fuiste morena
con pasos muy cortos
deteniendo el tiempo.
Cuando tú te fuiste
hilbané las horas
como una estatuilla
frente a la ventana.
Amor de mi vida,
pedazo de mi alma
en esta larga ausencia
de exilio forzado
de playa y de viento
inventé palabras,
suspiré muy fuerte
solo aquí quedaba y con ganas de verte.
Hoy reconozco que le dije al dueño
de tu amor hoy día,
que quería verte
y grité más fuerte: necesito verla,
no quiero perderla
al cariño de mi alma.
Hoy cuatro de junio
te escribo mis versos
y con la voz de mi alma, te digo:
yo también te quiero
sabiendo muy bien
que el amigo de siempre
él será tu dueño.
Cariño cariño de mi alma.
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