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OCHO RAZONES PARA UN SALUDO
Del corazón a la raíz José
capitanea silencioso una lágrima
apretada cosecha de su villa
mezcla de Rica razón y estrecha
el horizonte en el laboratorio
sin nervios
Cómo saludarte
cómo sosegar sin olvidar la tierra
el humo insosegado
cómo razonar dentro del maligno
garrote y la sombra en la pupila
cómo maniobrar el viento y
rasgarle un dilema antiguo de la espada
cómo dibujar frenesí sin testigos
Un viaje al vidrio recordatorio
finísimas gotas de profetizan
vocablos y descienden insospechables
aparejos azules en la geografía.
En el camastro sujetivo del ojo
apareces Tú notable amigo
confundido en la frondosa cabellera
En la alforja de José
ninguna herramienta esencial
atrofia el perfume del fogón
para los otros el entusiasmo Estay
pincel o espiga sobre el hielo
o las piedras del Sur
Cada página huele a hojas secas
cada línea musgo aún moldeado
cada imagen un mundo revela
y cuando el aire se respira
aúlla la voz potente de coloane
y taladra el espejo subterráneo
Se desliza una mariposa
en la frente preocupada,
serio contra el viento camina
porque febrero no ocultó
su rabia en Estocolmo
y crece aún la sangre derramada
bajo un signo extraño de silencio
Todo canto afin vivifica
aunque un libro amado se extravíe
én insonables laberintos
pero el tiempo al tiempo da
un hacer suave de instrumentos
y tú no cambias el rigor
Por fin ha vuelto José lanceando
manos y sonrisas
Por fin volvio a su carpintería
desatando mensajes
Por fin amigo mío despiertas el corazón
el corazón de los vientos del Sur
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Para Ti |
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